Nicaragua: por qué la Santa Sede aplaza la visita de los obispos

Nicaragua: por qué la Santa Sede aplaza la visita de los obispos

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La Conferencia Episcopal de Nicaragua anunció que Roma ha decidido posponer la visita ad limina —ese encuentro de obispos con el Papa en la capital de la Iglesia— argumentando que no existen las «condiciones apropiadas» para llevarla a cabo. Es un gesto silencioso, pero que habla fuerte sobre el clima que respira el país centroamericano en estos tiempos.

Qué significa esta postergación

La visita ad limina es un encuentro ancestral en la Iglesia católica. Los obispos de cada región viajan a Roma para reportar sobre sus diócesis, rezar en las tumbas de los apóstoles y recibir la comunión con el sucesor de Pedro. No es un trámite administrativo, sino un acto de comunión eclesial muy simbólico. Que Roma la difiera no es cosa menor. Significa que desde el Vaticano perciben una realidad en Nicaragua que hace difícil que ese encuentro tenga lugar con normalidad. Las «condiciones apropiadas» que faltan no se refieren a logística, sino a algo más profundo: el estado del tejido social, la libertad con que pueden actuar los obispos, la capacidad de la Iglesia de vivir su misión sin interferencias.

El trasfondo que no se dice en voz alta

Nicaragua ha atravesado años de tensión entre el poder político y la Iglesia católica. Los obispos han levantado la voz sobre asuntos de libertad, justicia y dignidad humana. Esa profecía, ese hablar verdad al poder, genera fricción. La Santa Sede, cuidadosa pero firme, no quiere que sus obispos hagan un viaje a Roma que sea incómodo, peligroso o que se interprete políticamente de formas que comprometan su misión en el terreno. Es una protección callada, una palabra profética hecha silencio institucional.

Cuando la profecía exige paciencia

Hay un pasaje que resuena aquí. Jesús dijo a sus apóstoles: «Os envío como corderos en medio de lobos; sed, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas.» Los obispos en Nicaragua están viviendo esa tensión: necesitan ser valientes en la verdad, pero también prudentes en sus movimientos. La postergación de la visita es, en cierto modo, una manifestación de esa astucia eclesial. No es derrota, sino discernimiento. A veces la Iglesia avanza más rezando en la adversidad que desfilando en momentos de tensión política.

Lo que esto nos dice sobre nuestra fe

Cuando creemos que la Iglesia debe estar siempre cómoda, siempre en el lado ganador, esta noticia nos despierta. Los cristianos en lugares de tensión no están solos, pero tampoco están protegidos de las consecuencias de seguir a Jesús. Sus pastores lo saben. La Santa Sede lo sabe. Y quizá nosotros, desde la comodidad, debemos aprender a reconocer esa realidad y sostener con oración a quienes viven en el fuego de las pruebas reales.

Señor, sostén a los obispos de Nicaragua y a todos los que en tu Iglesia mantienen la palabra de verdad viva, incluso cuando la voz se hace peligrosa. Concede a Roma la sabiduría para acompañar sin abandonar. Y a nosotros, la honestidad para reconocer cuándo nuestra fe cuesta.

Fuente: www.ewtnnews.com


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