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Hace poco, los obispos peruanos otorgaron un reconocimiento especial a EWTN Noticias. El motivo: un reportaje dedicado a Santo Toribio, figura luminosa de la fe latinoamericana. Este gesto ocurrió durante la entrega del Premio Nacional Cardenal Juan Landázuri Ricketts 2026, distinción que busca honrar el trabajo informativo que sirve a la Iglesia y a la sociedad.
Cuando el periodismo toca lo sagrado
No siempre el trabajo de comunicar la fe llega a ser visto. Muchas historias de santos, de conversiones, de testimonios que transforman comunidades, quedan en las sombras. Lo que hicieron notar los obispos fue precisamente esto: que alguien se detuviera a narrar la vida de Toribio con seriedad y devoción. Un santo que acompañó a los pueblos originarios del Perú con misericordia y que dejó un legado de encuentro entre culturas. Contar esas historias con rigor, sin sensacionalismos baratos, es acto de servicio pastoral.
Santo Toribio: presencia viva en la memoria
Toribio de Mogrovejo vivió en el siglo XVI y XVI, en tiempos convulsos de conquista y transformación. Fue arzobispo de Lima y su vida entera fue itinerancia: caminaba por montañas, visitaba pueblos remotos, aprendía lenguas nativas. No era un administrador de escritorio. Era un pastor que entendía que la cercanía física, la palabra en la lengua del otro, la presencia en el sufrimiento ajeno, eran formas de encarnar el Evangelio. Recuperar esa memoria ahora dice algo urgente sobre qué significa ser Iglesia en América Latina.
El reconocimiento como brújula
Cuando una institución de comunicación recibe este tipo de honra de los obispos, no es solamente palmadita en la espalda. Es una señal. Dice: hay voces que están intentando contar la verdad sobre nuestro mundo desde adentro de la fe. Hay quien no reduce a los santos a reliquias de museo. Hay quien se atreve a preguntarse qué tienen que decirnos hoy esas vidas entregadas de otros siglos. El reconocimiento invita a otros comunicadores a hacer lo mismo: no conformarse con lo evidente, sino buscar los rostros y las historias donde late el Evangelio en acción.
Una pregunta para quien escucha
¿Cuántas historias de fe en tu comunidad, en tu entorno cercano, permanecen en silencio porque nadie se anima a contarlas? No hacen falta grandes plataformas. A veces un relato compartido con honestidad, sin adornos, sin agenda oculta, es lo que abre ojos. Eso es lo que aquí se celebra: la valentía de narrar.
Santo Toribio, que caminaste por montañas áridas llevando la fe a quienes nadie visitaba, ayuda a quienes comunicamos a no tener miedo de contar estas historias con sencillez. Que nuestras palabras, como tus pasos, dejen camino abierto para que otros encuentren a Cristo donde menos lo esperan.
Fuente: www.aciprensa.com
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